DOULANDO

EL

DUELO



HUMANIZACION Y ESPIRITUALIDAD
EN PROCESOS DE ABORTO

Perder a un bebé durante la gestación es un tipo de dolor que pocas veces se nombra, pero que muchas mujeres cargan en silencio.

Es un duelo que la sociedad a menudo intenta encerrar tras el velo de lo “privado”, empujándonos a seguir adelante como si nada hubiera pasado,
como si no existiera un vacío que reclama ser reconocido.

Pero tú sabes que ese vacío existe. Que la pérdida no solo es real, sino también profunda. Y por lo tanto merece ser atendida y honrada.

De esa necesidad latente nace este espacio, para recordarte que no estás sola.
Aquí encontrarás un lugar seguro donde tu experiencia será acogida con respeto, amor y comprensión. Un espacio donde cada palabra y emoción será validada,
porque tu experiencia importa.

“Hay una especie de mandato social
que te empuja a
no contarlo”

“La herida es el lugar por donde la luz entra en ti”
- Rumi.

MI COMPROMISO CONTIGO…
Sabiduría de una experiencia viva

Este acompañamiento es más que un servicio.
Es un acto de amor y reconocimiento hacia las mujeres que han atravesado una pérdida gestacional.

Sé lo que es vivir este dolor, porque yo misma lo he vivido. Y desde esa experiencia comprendí la importancia de no atravesar este proceso en soledad. La pérdida gestacional suele vivirse como un camino silencioso y solitario, pero no tiene por qué serlo.

Mi papel como doula cobra aquí todo su sentido:
caminar a tu lado en este sendero de duelo, sosteniéndote en los momentos de vacío y acompañándote a encontrar las herramientas que te ayuden a sanar e integrar lo vivido.

Desde que yo misma pasé por esta experiencia, mi propio proceso de sanación se ha convertido también en un aprendizaje profundo.

Cada palabra, cada remedio, cada planta, cada ritual que me sostuvo en ese camino forma hoy parte de un vademécum vivo de herramientas que pongo a tu disposición. No como recetas, sino como recursos cuidados que pueden acompañarte según tu momento y tus necesidades.

En este acompañamiento compartiré contigo todos los recursos que me sostuvieron, los remedios que aliviaron mi cuerpo y las prácticas que me ayudaron a reconectar con mi fuerza y con la vida, a mi ritmo.

Juntas, crearemos un espacio de recogimiento donde cada emoción tenga su lugar.

El duelo no tiene un tiempo ni una forma única de expresarse. Es un camino personal y sagrado que merece ser recorrido con respeto, sin prisa y sin exigencias.

Aquí te ofrezco mi escucha, mi experiencia y mi presencia para que puedas atravesar este proceso en compañía, honrando tus tiempos y tus emociones.

¿COMO PUEDO ACOMPAÑARTE?

El duelo no es un camino lineal, es un proceso que atraviesa cada rincón de nuestro ser: nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestro corazón y nuestra alma.

Por eso, este programa está diseñado
en cuatro partes, cada una enfocada en sostener y sanar las diferentes dimensiones de tu experiencia.
A lo largo de estas sesiones, encontrarás el espacio, el tiempo y el cuidado necesarios para honrar tu experiencia y permitirte avanzar desde la escucha amorosa hacia ti misma.

  • El duelo encuentra su camino cuando permitimos darle voz a nuestro corazón

    El duelo empieza a encontrar su camino cuando una se permite hablar.
    Cuando te escuchas de verdad, algo dentro empieza a ordenarse.

    Aquí, cada emoción —tristeza, rabia, culpa, amor, esperanza— tiene su lugar. No hay juicios, solo presencia y respeto.

    Juntas iremos deshilando el nudo que puede haberse formado en tu corazón. Porque hablar, llorar o simplemente ser escuchado es el primer acto que sana.

  • La mente busca entender pero es en el acto de aceptar donde comienza la verdadera transformación

    El duelo también habita en la mente.
    Pensamientos, recuerdos y creencias se entrelazan alrededor de lo vivido.

    En este espacio, revisamos juntas la historia de tu pérdida y cómo esta experiencia se ha ido asentando en tu memoria, para comprender desde dónde te estás mirando hoy.

    Este es un espacio para comprender, integrar y reescribir las narrativas que te ayudarán a avanzar desde el amor hacia ti misma.

  • Cuidar el cuerpo es también cuidar la historia que guarda

    El cuerpo también guarda memoria.
    A veces, lo que no pudo decirse en palabras queda alojado en el útero, en la respiración, en los tejidos.

    A través del cuidado físico —vapores con plantas, masajes de matriz, aceites y remedios naturales—creamos un espacio para aliviar tensiones, liberar lo que ya no necesitas cargar y volver a habitarte con más calma.

    Es un gesto profundo de amor hacia ti y hacia tu cuerpo que también ha atravesado la pérdida…y merece ser cuidado.

  • Honrar la memoria no es aferrarse al pasado sino abrazar el amor que siempre será parte de ti

    Para muchas mujeres, el duelo gestacional también toca las fibras más profundas de su espiritualidad. En esta última sesión, crearemos juntas un espacio para honrar la vida que fue y despedirla con gratitud. Este ritual de integración es una oportunidad para reconectar con tu propia fuerza interior y cerrar este ciclo desde el amor y el agradecimiento.

"El duelo no borra lo que fue,

lo transforma en un amor eterno que habitará
en TI
para
siempre

Si estás atravesando una pérdida gestacional o un duelo relacionado con la maternidad, este acompañamiento está pensado para sostenerte con respeto, presencia y tiempo.

Puedes reservar cuando lo sientas o escribirme antes si necesitas preguntar algo.
Estoy aquí para acompañarte.

"Cada pérdida merece ser honrada
cada historia escuchada

cada mujer sostenida."